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¿Qué hace una consultora en comunicación de arte y cultura?

Después de alcanzar lo que para ella era "la meca" en la televisión nacional, Alejandra Enciso decidió empezar de cero a sus 30 años como consultora de arte y cultura. Conoce el desenlace de esta historia, una década después.

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El mundo del arte y la cultura tiene muchas vertientes y una de ellas, es la comunicación. Platicamos con Alejandra Enciso, una mujer mexicana radicada en San Diego, California, que ha dedicado gran parte de su carrera a difundir los sucesos culturales y artísticos.

Después de alcanzar lo que para ella era “la meca” en la televisión nacional, Alejandra decidió empezar de cero a sus 30 años. Volvió a la escuela e hizo prácticas profesionales para incursionar en la industria del arte y la cultura en Estados Unidos.

Hoy, diez años después, Ale nos cuenta cómo fue esta transición y cómo es su día a día como consultora en esta industria, llena de magia pero complicada a la vez.

Nombre: Alejandra Enciso.
Título: Consultora en Comunicación en el arte y cultura en Enciso Consulting.

¿Nos puedes contar de qué se trata tu trabajo?

Es mucho de relaciones públicas, para orientar e informar a la gente sobre cuestiones culturales y artísticas. Mi día a día son correos, llamadas, hacer seguimiento y ser lo más clara posible al escribir y lo más directa a la hora de solicitar una entrevista en un canal de televisión o una nota en el periódico.

Por un lado, trabajo mucho con compañías de teatro, compañías de danza y artistas plásticos. Manejamos sus relaciones públicas a través de boletines y mantenemos un portafolio con sus notas, sus videos y otros materiales, para que quede todo registrado.

Por otro lado yo siempre he tenido un blog. Antes de la pandemia no lo actualizaba mucho y lo tenía para mi, para desahogarme; pero luego vi que ahí tenía un quórum, así que decidí formalizarlo. Lo empecé a ofrecer como plataforma para estos artistas y las secretarías de cultura de todos los estados del país y a nivel internacional.

Para darle más voz a estos contenidos creé un podcast en español, Desde Otro Cero que va en su segunda temporada y una versión en inglés, From Another Zero que ahorita está descansando.

¿Cómo crees que haber estudiado comunicación te ayudo en lo que haces hoy?

Te puedo decir que para mí, mi carrera fue y sigue siendo mi primer gran amor. Yo siempre dije “quiero estudiar comunicación”, no sé qué voy a hacer de mi vida pero comunicación será.

Me ha ayudado realmente a ser observadora en las situaciones, en aprender a apreciar de todo, leer entre líneas, la semiótica, la semántica, todo eso realmente es hermoso y son herramientas muy valiosas.

Para mí, mi carrera fue y sigue siendo mi primer gran amor.

¿Qué querías ser cuando eras pequeña?

Como muchas niñas, quería cantar, actuar o ese tipo de cosas… Mi mamá es médico y siempre supe que yo no quería ser médico. Pero la comunicación siempre estuvo ahí.

Recuerdo que cuando era niña veía las repeticiones de un programa de los setentas que se llama Happy Days, era de una familia y la mamá era la típica mamá americana. ¡Jamás en la vida me iba a imaginar que yo iba a coordinar una entrevista para esa actriz en mi edad adulta! Cuando yo, de niña (cuatro o cinco años), veía ese programa y me ayudaba con mi inglés.

Cuando la conocí, estaba muy emocionada, ¡no entendía qué me estaba pasando! Y claro, ¿cuántas personas no le han dicho a esa señora que veían su programa? Y me dice: “sí, yo los crié a todos”. Wow, en ese momento pensé —ya me puedo morir—. He tenido varios de esos momentos.

Sabemos que trabajaste algunos años en grandes empresas de comunicación y ahora estás trabajando por tu cuenta, ¿qué tan difícil fue hacer esta transición?

Estuve en Televisión Azteca unos años, esa fue mi segunda experiencia profesional más grande. Yo soy de Tijuana y empecé en la televisora a nivel interestatal en Baja California, manejábamos los diferentes municipios y de ahí escale a la Ciudad de México a nivel nacional. La vida en la televisión es dura, es estar 20 horas en el canal y no ver a tu familia; pero es muy divertida al mismo tiempo.

Llegó un punto en que me empezó a pegar el adulting. Cumplí 30 años y decidí dejarlo todo, regresarme a Tijuana y volver a la raíz. Pero como ya había alcanzado “la meca” en ese aspecto: la experiencia a nivel nacional, pensaba —¿y ahora qué hago?—.

Entonces dije —voy a regresar a la escuela y me voy a ir hacia el norte—. Decidí quedarme en Tijuana, porque aquí está mi familia, y me fui a la Universidad de San Diego, donde tomé una Certificación en Gestión de las Artes y volví a empezar de cero, como practicante.

Hice prácticas en diferentes lugares y me topé con Broadway en San Diego, ahí me dijeron que, por mi perfil, debería lanzarme como independiente. Ahí tuve muy buenos mentores que me ayudaron a moldearlo.

Empezaron a salir clientes y se fue dando, así fui creciendo. Fueron unos años muy fructíferos, muy bonitos y con un montón de proyectos que empezaron a crecer.

Pero luego entró Trump al poder y todo empezó a desmoronarse… empezó a cortar presupuestos, cancelar cosas y entonces a mi me empezó a afectar. Yo ya me había mudado a San Diego y tuve que detenerme y considerar qué hacer. Luego me ofrecieron ser empleada en una compañía de teatro que había sido mi cliente.

Me costó seis meses tomar la decisión porque para mi era ir un paso hacia atrás, al final regresé de empleada, pero ahora en Estados Unidos. Le dediqué casi tres años, pero me di cuenta que lo mío es la consultoría, entonces lo dejé y regresé a la consultoría.

2020 iba a ser “mi año”, y ya sabes lo que pasó…

¿Qué técnicas o herramientas usas para ser más productiva en tu día a día?

Tengo una agenda, se llama Querida, ¡es maravillosa! Tengo amigas que hacen todo en su teléfono o su iPad, pero yo siento que tengo que subrayar, escribir, resaltar…

Trato de ponerme objetivos claros. Por ejemplo, hacer ejercicio en cualquier momento antes de la 1 p.m.; si a esa hora no he hecho ejercicio ya valió, porque ya como que me rompe toda la rutina. Ese es uno de mis objetivos, y procuro cumplirlo porque me ayuda mucho en mi salud mental.

En mis tiempos de empleada yo me levantaba 5:30 a.m., tomaba una clase a las 6 a.m. en el gimnasio y a las 8 a.m. ya estaba en la oficina; trabajaba mis 8 horas y a las 4 p.m terminaba. ¡Eso lo extraño! Pero al mismo tiempo trato de darme chance para sentirme bien y a gusto conmigo misma y con lo que estoy haciendo.

¿Puedes contarnos sobre alguna debilidad en la que hayas tenido que trabajar en tu carrera, y cómo lo hiciste? (Por ejemplo: miedo a hablar en público, organización…)

Mi debilidad —y creo que también una amenaza para mis colegas— siempre ha sido lo directa que soy para decir las cosas. El saber cuándo decir las cosas, el ahorrármelo (por más razón que tenga) eso llega a ser irrelevante en ciertos momentos.

Eso es lo que tuve que aprender, a ser un poco más dócil, más políticamente correcta; que me falla todavía, pero cada vez menos. Aprender a no asumir que alguien me está atacando y que no todo tiene que ver conmigo, eso me costó mucho trabajo.

Y aquí en Estados Unidos, un aprendizaje que me ha costado mucho (sobre todo estos últimos dos años): yo soy una mujer mexicana de la frontera radicando en Estados Unidos, no soy mexico-americana ni primera generación americana, es muy distinto… tuve que salirme de mi ego y ver que no está mal ni uno ni otro, solo es diferente.

Tuve que ponerme como en una silla neutral, porque me costaba un montón de trabajo por los estereotipos del mexicano que cruzó de ilegal y se fue al campo… ¡me costaba mucho trabajo explicar que no todo es así! Aprendí a decir que estos discursos de la migración ilegal, son discursos agotados y podemos ver otro tipo de discursos, que incluyan a más gente latina y mexicana.

Busquen su propia voz, hay que ejercitar la individualidad.

¿Qué le aconsejarías a alguien que quiere empezar a trabajar en el mundo del arte y la cultura? ¿Qué te hubiera gustado que te dijeran a ti?

Me hubiera gustado que me dijeran que, por más difícil que llegue a ser y que te vas a topar con muchos estereotipos que se basan en el estrato social o en la raza, es algo que realmente te apremia de una manera que no se puede explicar. Te llena el alma, te nutre el corazón. De eso no se vive, pero puedes seguir hallando las formas para que haya un equilibrio.

Otra cosa que podría aconsejar es: aprendan de todo lo que hay alrededor ahorita; mercadotecnia digital, coaching de voz, cómo estar en pantalla, leer, interactuar… Creo que también los idiomas, porque abren la mente y abren muchísimas puertas.

¡No se desanimen y sigan! Yo sé que las nuevas generaciones tienen una visión distinta de cara al mundo digital, que ahorita es nuestro mundo. Busquen su propia voz, hay que ejercitar la individualidad.

Más sobre Alejandra…

Película que puedes ver un millón de veces: Soy de extremos, Lo que el viento se llevó y Devil Wears Prada.
La app que más usas:Adobe Spark, para hacer fotos y cosas así.
La última serie que maratoneaster:The Undoing, con Nicole Kidman y Hugh Grant.
Tu libro favorito: Las cartas de Frida Kahlo, ahí ella describe los diferentes públicos y siempre le escribe a Diego. Y hay uno que se llama Museum Legs, de Amy Whitaker, que habla de la experiencia de ir a los museos y cómo recorrerlos.
Tu obra de teatro favorita: ¡Tengo un montón! Wicked, Kinky Boots y Rock of Ages, son las que puedo volver a ver siempre.

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