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Acné: Cuidar mi piel porque la quiero, no porque la odio

"Hay momentos de tristeza y enojo al ver que los intentos por mejorar el problema tampoco está funcionando, que prefieres evitar verte al espejo y que esas pieles hermosas que nos venden por todos lados no podrían estar más alejadas de nuestra realidad".

Pretty

Lo nuestro es una relación constante, algunas veces muy complicada y bastante larga, por momentos incluso siento que somos inseparables. He alojado durante más de diez años a esta visita incómoda en mi piel y en este tiempo he aprendido algunas cosas. Varias relacionadas al skin care y las más importantes, creo yo, relacionadas con conocerme a mí misma.

Está por demás decir que durante estos años probé cada jabón, crema, gel, tratamiento, facial, dieta, medicamento, pastilla, etc., a los que tenía acceso. Sin mencionar que acudí con unos siete dermatólogos diferentes. Muchos me brindaban una mejora pasajera, otros me ofrecían la promesa de solucionar mi problema eternamente y otros incluso terminaban empeorando la situación.

Hay momentos de tristeza y enojo al ver que el intento número 8,765 por mejorar el problema tampoco está funcionando, que prefieres evitar verte al espejo y que esas pieles hermosas que nos venden por todos lados no podrían estar más alejadas de nuestra realidad. Estás en la espera constante del siguiente comentario tipo “¿Qué te pasó en la cara? o ¿Has probado equis jabón?” y que tu esperanza por tener una piel bonita termina enterrada bajo capas y capas de maquillaje.

En lo personal, a pesar de la enorme frustración por el tiempo y dinero perdidos, lo más desgastante era sentir que TODO el tiempo tenía que arreglar o esconder algo y eventualmente me cansé de eso. Me di cuenta de que tanto yo, como mi piel necesitábamos un respiro.

El camino al amor propio y al sentirnos a gusto con nosotros mismos no es en línea recta.

Sin duda, el camino al amor propio y al sentirnos a gusto con nosotros mismos no es en línea recta. Seguirán habiendo días malos, pero es un trabajo diario el ser muy pacientes y constantes para escuchar qué necesita nuestro cuerpo y nuestra mente. Así, con piel hermosa o no, sabremos que nuestra confianza no dependerá de eso.

Fue aprender también que tampoco se trataba de tirar por la ventana mi rutina de skin care o despedirme de mi dermatóloga para siempre en un afán por aceptar mi acné. Después de todo, la piel es nuestro órgano más grande y ¿sabes qué? con o sin imperfecciones siempre está para protegernos contra el mundo, es esa casa que merece estar lo mejor posible. Para mí, es más una cuestión de encontrar un equilibrio entre seguir buscando mejorar mi acné, sin descuidar mi paz mental y no castigarme todo el tiempo por no tener un cutis de comercial.

Al fin empiezo a entender que mi propia piel son los únicos skin goals que de verdad importan y que cuidarla es cuestión de quererla, no de odiarla.

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