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¿Quieres trabajar en el extranjero? Lu Ortega nos cuenta cómo fue empezar de cero

Hablamos con Lucía Ortega, una mexicana que vive y trabaja en Francia, sobre su trayectoria, los retos a los que se ha enfrentado y nos dio algunos consejos para los que sueñan con trabajar en el extranjero.

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“Si dejas salir tus miedos, tendrás más espacio para vivir tus sueños”, es una frase que leí en el Instagram de Lu Ortega (@luciaenlafrance) y se me quedó muy grabada, porque me hizo darme cuenta que a veces el miedo nos hace quedarnos en una eterna zona de confort.

Lu estudió Comercio y Negocios Internacionales y tenía un “trabajo de ensueño” en México, su país de origen, pero también tenía otro sueño que siempre estuvo presente: vivir y trabajar en el extranjero.

Hoy Lu se desarrolla como International Business Development Manager y lidera a un equipo de franceses; pero el camino para llegar a donde está hoy no ha sido fácil.

Le la entrevista que le hicimos y conoce un poco de su trayectoria y algunos consejos para aquellas personas que sueñan con vivir y trabajar en el extranjero.

Nombre: Lucía Ortega
Título: International Business Development Manager

En unas pocas palabras, ¿cómo definirías tu trabajo?

Trabajo en una empresa francesa y en colaboración con un equipo del que estoy a cargo creamos mejores soluciones de transporte y logística para nuestros clientes en España, Italia, Bélgica, Francia y Grecia.

¿Qué estudiaste y cómo crees que eso te ayudó a hacer lo que haces hoy?

Estudié Comercio y Negocios Internacionales, esta carrera me impulsó a considerar panoramas y escenarios que antes no hubiera podido visualizar, me adentre en geopolítica, tratados de comercio, aduanas, aranceles. Tuve un profesor y gran mentor que nos hacía pensar out of the box, que nos inspiraba a soñar mucho más lejos.

Me decían que, si estudiaba, llegaría lejos y aquí estoy a 23,000 km de mi país (hahaha).

¿Qué fue lo que te llevó a empezar una nueva vida en otro país?

Desde muy joven tenía el sueño de vivir en el extranjero, en mi caso mis papás no tenían los medios para apoyarme pero me motivaron muchísimo a seguir avanzando y no dejar de creer en mí.

El año que decidí partir estaba trabajando en uno de mis “trabajos de ensueño” (en una editorial de revistas de moda y belleza), me entró una crisis existencial porque seguía sin sentirme plena; pasó el tiempo y tuve la “suerte” de que en ese inter, tuve una mala experiencia con la seguridad en México y gracias a ello, decidí simplemente agarrar una fuerza inconsciente para retomar mi sueño.

Siempre tuve claro mi objetivo, que era quedarme en Francia por mis propios medios sin tener que depender de nadie, el “amor de mi visa” no era una opción para mi.

Así que con este objetivo en mente busqué información por todos lados, decidí preparar todos los requisitos para aplicar a la visa que más se acoplaba a mi proyecto. Vendí todo lo que pude para reunir dinero y en cuanto me aprobaron la visa, simplemente decidí partir.

¿Qué ha sido lo más difícil de esta experiencia?

Llegué con una maleta de 23 kg sin hablar el idioma, sin trabajo, sin casa, sin amigos, sin novio… los primeros meses esto conllevó muchas lágrimas de frustración y soledad, es súper difícil no tener ese apapacho familiar en los días grises.

Cuestión profesional, también en varias ocasiones te hace dudar porque aquí es empezar de cero en todos los aspectos. En México yo ya tenía experiencia en posiciones senior, aquí trabajé de: niñera, traductora, maestra de inglés, bartender, incluso hubieron ocasiones donde no completaba para pagar la renta y esto obviamente me hacía dudar.

Gracias a estas inseguridades, decidí que tenía que encontrar algo que hacer que fuera serio y significativo, no tratando de ser perfecto a los ojos de los demás, sino por la perfección y satisfacción para mí misma y eso lo encontré empoderando el objetivo con el que llegué.

Hoy puedo decir que logré ese objetivo, pero de repente me sigue abrumando, y es normal cuestionarme si realmente vale la pena perderme todos los momentos especiales con mi familia. Hasta el momento sigo aquí y prefiero concentrarme en el presente.

Leí en tu Instagram que hoy lideras un equipo de franceses, (¡wooow, felicidades!) ¿qué crees que ha sido lo más retador de esto?

Aparte del gran reto de tener que cambiar tu chip de español a francés, ha sido el gran choque cultural al que me enfrento: los métodos de negociar, de relacionarse y de dirigir, son completamente diferentes.

Al principio me frustraba y me bloqueaba por no encontrar las palabras adecuadas o tener un acento tan marcado, al principio me apenaba y tendía a sentirme menos capaz, pero hoy porto ese acento con mucho orgullo.

¿Alguna vez has tenido el famoso “síndrome del impostor”? Si sí, ¿cómo le hiciste para superarlo? (y si no, puedes omitir la pregunta jeje)

Obviamente sí. Creo que en la cultura mexicana —por alguna extraña razón— tendemos a sentirnos menos dignos de merecer y de autosabotearnos.

Poco antes de que venciera mi visa, logré que una empresa francesa no sólo me contratara, sino incluso me ofreciera quedarme y apoyarme con mis papeles a nivel migratorio. Soy la primera y única mexicana que trabaja en la empresa, tendía a minimizar este logro y se me nublaba todo el esfuerzo que me había costado conseguirlo.

Cada persona desarrolla, de acuerdo a sus experiencias personales, el concepto de éxito y me siento afortunada de que mi primera experiencia haya sido inicialmente un desastre —según todas las medidas estándar. Aprendí temprano que mi significado y valor, tenía que ser de la experiencia de simplemente haber tomado el valor de haber emprendido esta gran aventura.

Simplemente por el hecho de seguir aquí, tener un trabajo y un hogar —a pesar de todas las pruebas que se me han puesto en el camino— lo agradezco y hoy me lo aplaudo.

Cada persona desarrolla, de acuerdo a sus experiencias personales, el concepto de éxito.

¿Puedes contarnos sobre alguna debilidad en la que hayas tenido que trabajar en tu profesión, y cómo lo hiciste?

Juntas de facturación en francés… era sumamente frustrante no poder comunicarme asertivamente por falta de vocabulario, tener que revisar y aprobar montos importantes con inseguridad de cometer errores. Decidí tomarlo como un reto y me obligué a tomar clases para certificarme en el idioma.

¿Qué le aconsejarías a alguien que sueña con mudarse a un país diferente al suyo?

Estudiar el idioma antes de mudarse, llegar con un buen ahorro y, sobre todo, prepararse muchísimo mentalmente. Yo de estos tres sólo llegué con la fuerza mental —que de repente faltaba— y me pude haber evitado muchas lágrimas de haberme preparado mejor antes de venirme, ¡los pesos se esfuman en muy poco tiempo!

No dejen que opiniones externas los desanimen, por experiencia les puedo compartir que todo lo que me dijeron que era imposible por arte de magia se hizo posible.

Se les van a cerrar muchas puertas al llegar, pero recuerden que son oportunidades para que se abran ventanas con una vista mil veces mejor.

Más sobre Lu…

polaroid Lucía Ortega

Película que puedes ver un millón de veces: Eat, Pray, Love.
La última serie que maratoneaste: Modern Family.
Tu libro favorito: La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera.
Comida francesa favorita: Tartiflette y pain au chocolat.
Comida mexicana favorita: Tacos al pastor y elotes.
Cuenta de Instagram favorita: @the_female_lead.
La app que más usas: Instagram.

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