/media/abuelos-amor-incondicional-1.jpg

Abuelos: amor incondicional, enseñanzas y momentos preciados

Recordamos a nuestros abuelos, su amor incondicional, sus enseñanzas, lo que más extrañamos de ellos y lo presentes que siguen estando en nuestras vidas...

Wellness

Nuestros abuelitos son nuestro más grande regalo en esta vida, ellos siempre han estado para consentirnos, darnos dulces a escondidas y, ¿por qué no? También dinero. Nos han regalado las mejores anécdotas, las más grandes alegrías y los recuerdos más hermosos.

El amor de nuestros abuelitos es el más puro que existe a parte del de nuestros padres, nuestros abuelos siempre estarán ahí para amarnos, entendernos y consentirnos. Es por eso que hoy quisimos rendirle un homenaje a aquellos abuelitos que ya no están con nosotros.

Recientemente perdí a mi abuelito, pero todos los días lo recuerdo. Mi abuelito me regaló mi primer perrito, se lo encontró en el parque donde mi abuelita vendía ropa, mi abuelo decía que lo vio y pensó en nosotros así que le abrió la puerta del carro y nuestro perrito se subió al auto. Mi abuelito nos llamó y nos dijo que nos tenía una sorpresa, al llegar a la casa vimos un hermoso perrito jugando con mi abuelito, recuerdo la cara de felicidad de mi abuelo al ver la cara de mi hermano pequeño.

abuelo Andie

Lo que más extraño de él es su sonrisa, su voz y sus canciones, ahora solo tengo estos hermosos recuerdos. Así como yo tengo recuerdos hermosos de mi querido pa, nuestros lectores hoy también recuerdan a sus abuelos, así que nos compartieron algunos recuerdos, enseñanzas y lo que más extrañan de ellos y, sobre todo, nos contaron lo presentes que siguen estando en sus vidas.

Valeria Mendoza

“Lo que me enseñó mi abuelita fue que no debo de rendirme a nada, tengo que aferrarme hasta conseguirlo, me enseñó que nada es fácil y que, con esfuerzo y dedicación todo se puede lograr.

Mi momento más preciado con ella, fue cuando salíamos a lugares ya que así teníamos una mejor convivencia. Lo que más extraño de ella es verla sonreír.

Para mi querida Patricia a quien yo le decía de cariño ‘Abi’”.

Paulina Franco

“Lo que me enseñó mi abuela fue a ser una gran persona, a ser agradecida con todos los que te apoyan y hoy soy quien soy gracias a ella, ella me inculcó mucho el respeto hacia los demás.

Mi momento más preciado con ella siempre fue cuando se iba la luz y me contaba sus aventuras, cómo era ella de joven; pero para mí todo el tiempo era preciado a su lado.

Lo que más extraño son sus abrazos y el tiempo que compartimos juntas: como cuando la peinaba, cuando bailaba con ella, extraño reírnos de todo lo que platicábamos, jalar su silla de ruedas para mí era lo mejor del mundo”.

Estefanía Campero Romero

“Lo que me enseñó mi abue fue el valorarme a mí, como mujer, como persona. Cuando era niña le pregunté —¿por qué no te volviste a casar nunca?— y me contestó que las mujeres, cuando se casan, se convierten en las criadas de los hombres y que ella no tenía intenciones de serlo. Tenía razón. Me enseñó que yo no estoy para que me escojan, yo estoy para escoger. Ese principio me sigue hasta la fecha.

Sus enseñanzas resultaban bastante radicales viniendo de una señora de pueblo que nació en 1938. Jamás fue la típica abuela que se sentaba a tejer chambritas. Decía groserías, hablaba mal de los hombres y nos confiaba que si queríamos ir a ‘coger’ que lo hiciéramos pero siempre regresáramos a nuestra casa porque este era nuestro hogar. Creo que mi abuela fue la primera que me hizo pensar en las injusticias que vivimos por ser mujeres, me hizo feminista sin probablemente saber qué significaba esa palabra.

Mi momento más preciado con ella fueron todas las noches que pasamos juntas durmiendo en la misma cama. Yo sabía que no había persona con la que pudiera sentir más segura, porque a su lado nunca tuve miedo. Desde que murió no puedo dejar de cargar con la idea de que ya nadie me cuida, que me quedé sola y que la seguridad que sentí jamás regresará. Ojalá pudiera consolarme diciendo que me cuida desde el cielo pero no creo en el cielo, ni en el infierno, ni en dios y encontrar consuelo a veces parece imposible. Pero nos quisimos y eso rebasa la muerte.

Lo que más extraño de mi abuela es cómo ella me veía. Cuando iba en la secundaria, en una ocasión regresando de la escuela mi abuela me acusó de ser lesbiana, lo cual molestó a mi papá pues el le contestó que eso no tenía nada de malo y yo podía ser quien yo quisiera. No soy lesbiana pero ciertamente me gustan las mujeres. Ella fue la primera que lo notó, gracias por verme con tus ojos bonitos, tenías un poco de razón.

Para mi abuela Rosario, todos incluidos sus hijos le llamaban Chayo, nunca entendí por qué no le decían ‘mamá’, porque para mí, mi abue fue como mi mamá, siempre con cariño”.

abuela Estefanía

Kesne Hernandez

“En mi vida tuve dos abuelitas, una que no era mi abuelita de sangre pero la quise como si lo fuera. Mi abuelita se llamaba Chuy, ella cuido a mi padre cuando él llegó a México. Mi abuelita Chuy vivía muy cerca de mi casa, con ella pasé los primeros siete años de mi vida, yo le decía ‘abuelita’ de cariño. Con ella aprendí muchas cosas, ella me enseñó a cocinar, mi abuelita decía que unos zapatos bonitos siempre arreglaban la ropa. Con mi abuela siempre hubo una hermosa conexión.

Mi momento más preciado con ella fue cuando me casé, ella llegó a mi boda y nos abrazamos y no nos soltamos, era como si nos quisiéramos decir algo o como si nos estuviéramos despidiendo y así fue cuatro meses después mi abuelita Chuy murió.

Lo que más extraño de mi abuela Chuy es su comida, cuando yo cocino la recuerdo, los olores de la comida me recuerdan a ella, si bien ella no era mi abuela de sangre mi madre dice que nos parecemos mucho y yo aun la recuerdo en cada olor y en cada comida que cocino”.

Marilyn Dominguez

“Mi abuela me enseñó a ser fuerte ante una situación difícil que se presente en la vida, al verla levantar diario podía darme cuenta en la dedicación que tuvo fuente toda la vida.

Mi momento más preciado con ella fue en sus últimos años, ver su feminidad y fuerza aún en la vejez. Me ha dado enseñanzas que encuentro día con día, puedo ver sus costumbres y esencia de diferente forma en cada una de las mujeres de mi familia.

Hay infinidad de cosas que extraño de ella, pero son sin duda sus bendiciones al salir de casa son las que necesito a diario.

Recordando a los abuelos nos reivindicamos, hoy recuerdo a mi abue Josefina Valdez con mucho amor”.

Abuela Marilyn

Michelle Reyes

“Mi abuelita me enseñó lo que es el amor incondicional, una mujer que nunca le tuvo miedo al trabajo y a la superación, una mujer fuerte que siempre nos dio su amor incondicional.

Mi momento más preciado a su lado fue nuestra relación, ya que siempre fuimos muy cercanas, valoré cada momento a su lado. Agradezco mucho que pude disfrutarla durante muchos años y tuve su amor incondicional.

Definitivamente extraño su rostro, extraño verla por las mañanas en su casa, dando vueltas por todos lados, preparando café, extraño sus consejos y sus abrazos.

Para mi abuelita Soledad Reyes”.

Cualquiera que tenga algo que decir, puede escribirlo en The blank letter. Publicamos artículos escritos por autores con diversas opiniones, que no necesariamente reflejan nuestra forma de pensar. ¿Tienes algo que contarnos? Da click aquí y descubre cómo.

Newsletter

¡Tienes un nuevo mail!

Recibe cada mes en tu mail una selección curada de noticias. Inspírate a construir el estilo de vida de tus sueños y descubre cosas, lugares y proyectos cool. Psst… ¡es gratis!