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El abuso sexual infantil existe: entrevista a Andrea Pagola, psicóloga infantil

Andrea Pagola, psicóloga infantil, nos habló sobre su trabajo ayudando a niños y niñas que han sido víctimas del abuso sexual infantil y cómo ayuda a estos pequeños y sus familias a sanar.

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México ocupa unos de los primeros lugares en abuso sexual infantil y, desafortunadamente, muchos de ellos ocurren en el núcleo familiar y cuando esto ocurre, la familia decide silenciar el abuso.

Realizar esta entrevista fue muy difícil ya que, para poder escribir sobre esto, tuve que hablar con varias personas que fueron abusadas sexualmente en su infancia y ahora, como adultos, tratan de buscar respuestas a esa pregunta de cuando sucedió el abuso: ¿Fue mi culpa? ¿Es normal que esta persona me haya tocado?

Conocí a Andrea en la escuela secundaria y la vida nos distanció pero la vida misma nos volvió a juntar para esta entrevista. Andrea Pagola, psicóloga infantil, nos habló sobre su trabajo ayudando a niños y niñas que han sido abusados sexualmente y cómo ayuda a estos pequeños y sus familias a sanar.

¿Dónde reportar un abuso infantil en México?

Si has sido testigo de abusos en tu entorno, por favor comunícate a las líneas de ayuda o a las autoridades correspondientes:

Por internet: poderjudicialcdmx.gob.mx/donde-se-reporta Por teléfono: 59-72-87-60 o 59-72-87-61 / Extensión: 103 Lada sin costo: 1-800-422-44-53

Entrevista a Andrea Pagola

Hola Andrea, gracias por esta entrevista. ¿Podrías contarnos un poco de ti?

¡Claro, con gusto! Soy egresada de la licenciatura en psicología, tengo 26 años. Dentro de mi profesión me incliné por el área clínica, trabajando únicamente con niños y adolescentes, disfruto mucho el trabajo y la empatía hacia ellos para poder ayudarlos.

¿Por qué decidiste ser psicóloga infantil?

Fue una decisión fácil al decidir mi vocación, ya que desde siempre había estado orientado en ayudar a los demás. En mi infancia, yo quería ser comunicóloga, pero la verdad es que el estudio del comportamiento de los seres humanos es algo que me intrigaba demasiado y, hasta la fecha, lo sigue siendo. Probablemente esa fue una de las razones más importantes por las que decidí estudiar psicología.

Ya dentro de la carrera universitaria, por situaciones de la vida y también por el gran interés que mostré en ello, fui adentrándome más a la psicología infantil. Descubrí que en la infancia generamos nuestras principales pautas de personalidad y comportamiento, ambas arriesgándose en nosotros.

Trabajas con niños que son abusados sexualmente, ¿qué es lo más difícil de este trabajo?

Primero que nada lo más complicado para mí es entender, por qué las personas dañan a un/a menor, ya que el abuso sexual es una de las manifestaciones más graves de maltrato hacia la infancia, sobre todo por el sufrimiento que esta experiencia ocasiona en la vida de las víctimas y sus familiares.

En terapia, mi reto día a día con los menores, es devolverles la confianza en sí mismos, revalorizarlos, empoderarlos hacia lo que viven a diario en sus vidas y que sepan encontrar soluciones a situaciones inesperadas o de riesgo.

A veces el entorno familiar es el más peligroso, ¿cómo podemos tener un diálogo con nuestros hijos cuando un problema así aparece?

Verdaderamente son alarmantes los números en los que se encuentra México ante este terrible problema, ya que ocupamos uno de los primeros lugares en el mundo con más homicidios infantiles y violencia física y sexual a menores de 14 años.

Y es muy preocupante saber que en 9 de cada 10 casos, los agresores son familiares; en 8 de cada 10 casos, el abuso se cometió en la casa del menor, y que entre 75% y 80% de los casos, los agresores son padres, tíos, primos, abuelos u otros familiares.

Siempre el agresor utiliza la seducción, el chantaje, la mentira, las amenazas, la fuerza, el engaño o la manipulación psicológica para involucrar al niño/a en las actividades sexuales.

Por esta razón siempre hago hincapié a los papás de mis pacientes que es muy importante estar alerta a las señales que reciben de sus hijos diariamente. Enseñar a los niños y niñas que hay secretos que no deben guardarse, incentivarlos a buscar ayuda si se encuentran en una situación de riesgo o si el abuso no ha podido ser evitado. Lograr que los niños y niñas comprendan que la responsabilidad del abuso es siempre del agresor.

¿A qué edad es recomendable llevar a un niño a terapia?

Realmente no hay una edad determinada, ya que los padres de familia son quienes conocen mejor a sus hijos. Cualquier padre que se entrega a su cuidado sabrá cuando algo “no funciona bien” y acudirá a un especialista, igual que acuden al médico cuando detectan síntomas de resfriado y tos. En psicología es lo mismo, si el niño no se relaciona, tiene baja autoestima, no rinde en los estudios, entonces los padres empezarán a preocuparse y seguramente solicitarán un consejo de un especialista.

Haciendo una importante mención a que los problemas psicológicos y conductuales no solamente se presentan en la edad adulta, sino que deben tenerse en cuenta también en edades tempranas, durante la niñez. Si se dejan pasar y no se tratan adecuadamente, las consecuencias pueden ser negativas y los síntomas pueden irse agravando con el paso del tiempo.

¿Consideras que los padres y madres de familia son un elemento clave en la prevención?

¡Claro! Es muy importante que ante toda situación los padres o tutores hablen con los menores, no esperen a que haya ocurrido el abuso para comenzar a hablar del tema con sus hijos, creen actitudes positivas respecto a la sexualidad. No sobreproteger a sus hijos e hijas, enseñarles a protegerse por ellos mismos.

Y sobre todo, yo siempre les menciono a los padres de familia: “crean a sus hijos cuando les hablen de estos temas y siempre denuncien lo ocurrido lo antes posible”.

No sobreproteger a sus hijos e hijas, enseñarles a protegerse por ellos mismos.

¿Qué consejo te gustaría darle a los padres de familia cuando una situación de violación afecta a su familia?

El niño que ha sido víctima sufre toda una gama de emociones: tristeza, enojo, angustia o depresión. Cuando el menor habla por primera vez de lo ocurrido, la persona que está recibiendo el mensaje tiene que evitar proyectar sus propios sentimientos sobre él, para no reforzar su traumatismo o su sentimiento de culpabilidad. El menor quizá no está dispuesto, en el momento mismo, a hablarles del agresor o de las circunstancias de la agresión.

También, como mencionaba antes, es de suma importancia estar al tanto de las alertas que los menores envían y que no siempre son de manera verbal, ya que pueden también manifestar que sufren abuso por su cambio de comportamiento.

Si te habla, créele y tranquilízalo, se sabe que un niño raramente miente cuando se queja de un abuso sexual. Debes afirmarle que, en este caso, el menor no es responsable: es el agresor que no está bien de la cabeza. Asegurarle que no es culpable y que ahora está seguro.

Dile que es un delito lo que ocurrió y que se tiene que dar aviso a las autoridades correspondientes para que el agresor sea encontrado, castigado y que eso no les pase a otros.

¿Qué ha sido lo más gratificante de tu carrera?

Al final, la terapia es una forma de autodescubrimiento. Yo solamente hago de guía, pero el trabajo lo hace la persona que tengo delante. Juntos vamos viendo qué es lo que está ocurriendo y en qué parte del proceso de regulación emocional hay algún problema.

Es un proceso precioso y realmente me siento enormemente afortunada de poseer herramientas y conocimientos que puedan cambiar para siempre la vida de las personas. Amo profundamente mi profesión y por ello, intento ejercerla con dignidad.

¿Cuáles son tus planes a futuro?

Profesionalmente me encantaría poder llevar este mensaje de prevención, alrededor de la República Mexicana, principalmente a las zonas rurales en las que todavía sigue siendo un tema muy silenciado, pero con el que se vive a diario. Diseñar programas, conferencias, talleres para menores y padres de familia sobre esta problemática.

¿Qué te inspira en tu día a día?

Siempre he pensado que despertar cada día visualizando una meta cumplida es lo mejor que podemos hacer, ya que hace la función de un motorcito que no te hará pararte aunque el camino esté lleno de baches.

El salir adelante y apoyar a mis seres queridos, ver a mi familia feliz, el amor a lo que te rodea que te hace crecer y ese sentimiento que me da cuando hago algo que me gusta, es definitivamente lo que me inspira a continuar.

Despertar cada día visualizando una meta cumplida es lo mejor que podemos hacer.

¿Qué haces después de un día largo de trabajo?

Realmente no hay algo que haga en especial, pero si hay algo que me encanta, es poder llegar a casa y encontrar a mi familia y a mi perrita Lua—a la cual quiero mucho— y pasearla, me es muy relajante y divertido.

Puedo también sentarme a disfrutar de mis series o películas favoritas disfrutando de alguna golosina o postre. Eso es lo que puede hacerme feliz después de un largo día de trabajo.

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